lunes, 28 de diciembre de 2015

Insólita Realidad


Autor: Sarko Medina Hinojosa
Género: Microficción
Edición digital
Editorial: Torre de Papel Ediciones
País: Perú
Año: 2015
Páginas: 50
Descarga gratuita
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Nota del autor

Este libro iba a ser más extenso. La cantidad de breves y microcuentos que esperaban aparecer era algo grande. Pero no. Decidí separar todo el material por partes para clasificarlos mejor. Esta es la primera entrega de lo que es La insoportable brevedad del ser.

Tampoco el título iba a ser este, pero mi esposa me hizo notar que estos micros tienen algo en común: son irónicos. No son salvajes microcuentos que aparecen de pronto para golpearte mentalmente y reírse sarcásticamente de tu ingenuidad por esperar algo más que humor negro, sino que tienen eso de insólito que te hace pensar que son peligrosamente más reales de lo que aparentan ser.

El éxito de un microrelato de ficción está en que te sorprenda y la realidad, incontinentemente, te sorprende, nos agarra desprevenidos, con los pantalones abajo y ya no sabes si es verdad tanta vaina o estamos en una especie de sueño colectivo de algún gracioso. A veces querrás bajarte en la esquina y decir que el último apague la luz, pero seguimos aquí. De eso se trata, de sentir que, pese a todo, estamos vivos y, sinceramente, eso ya es algo increíble.

Sarko Medina Hinojosa 

Arequipa, julio del 2013

martes, 22 de diciembre de 2015

Un cuento mensual: Hechos desconocidos (Jim Rodríguez)

Solo hay silencio… mi cabeza retumba como si hubiese recibido un fuerte golpe, el dolor atraviesa cada espacio de mi cavidad ósea, y se propaga por mi cuello queriendo estallar a través de mis vértebras. Mi garganta seca no puede refrescarse con la poca saliva que produzco; trato de hablar, no lo logro, tampoco mis párpados me obedecen. Mis dedos están entumecidos, sin embargo puedo percibir el piso, sin duda es madera. El frío envuelve mi cuerpo, es tan real… no creo estar soñando, desconozco esta realidad que me rodea y que aún no percibo en su totalidad.

Trato de recordar… las escenas son fragmentadas, empiezo a unirlas… estaba en el departamento, sí, en mi cama… desperté con la impresión de escuchar un ruido que provenía de la sala… no creía que fuese mi esposa con los niños, miré el reloj… era medianoche, faltaban muchas horas para que vuelvan de viaje… aun así los llamé por sus nombres… no hubo respuesta… me levanté y salí al pasillo, comprobé que las puertas y ventanas estaban cerradas… de pronto, escuché un misterioso susurro que provenía de mi recámara… no era normal... Mi confusión me hace mezclar mi imaginación con mis recuerdos; estoy logrando abrir mis parpados… Regresé a mi habitación expectante y nervioso, entre la oscuridad y la luz que provenía de la calle pude ver una sombra que estaba de pie, al lado de mi cama y entre las cortinas; me acobardé y retrocedí lentamente mientras aquello permanecía observándome con aquella quietud que desbocaba mi terror, al huir con desesperación tropecé y caí, sin duda allí perdí el conocimiento.

No determino qué es ese olor que siento desde que desperté, como si algo putrefacto estuviera mezclado con el perfume de unas rosas, aquel aroma está pegado a mi rostro y por alguna extraña razón también lo siento dentro de mí. Analizo la situación con la poca conciencia que tengo y solo puedo entender que quienes me han producido esta increíble labor se han ensañado conmigo. El hambre grita desde mi estómago pidiendo aunque sea un bocado, lo que sea.  Trato de levantarme, será difícil por el dolor que me acompaña y carcome mis huesos; mis rodillas crujientes y congeladas no son un obstáculo para hacerlo, resbalo por un momento sobre algo viscoso, hago un mejor esfuerzo sin importarme este martirio; es la desesperación la que me da la fuerza que no tiene mi cuerpo para escapar de esa brisa gélida, que traspasa mis entrañas. Arrastrando mis pies consigo apoyarme en la pared, apenas me acostumbro a la oscuridad de esta habitación, no la reconozco, es un ático de gran tamaño, la luz ingresa por el agujero que sostenía una ventana que al parecer fue destruida violentamente. Buscar el interruptor es innecesario, el foco está destrozado; hay varias sillas caídas y dispersas, allí, al fondo, esa puerta entreabierta debe ser la salida.

Todo es extraño, está nevando, pero falta un mes para que llegue el invierno, ¿qué ha sucedido? Las uñas de mis pies y manos sobresalen de mis dedos, parecen garras dispuestas a despedazar esta realidad propia de un castigo del infierno. Toco la sustancia viscosa… ese olor, no hay duda, es sangre. Siento miedo, ¿qué hago en este lugar tenebroso?... ¡Cálmate!, respira, vamos, respira… debo tranquilizarme para continuar con vida. Camino hacia la salida, en medio hay restos de cuerdas desgarradas que me llevan hacia un rastro unos metros más allá… no puedo creerlo, son tres hombres… no los vi antes porque estaban ocultos por la oscuridad, mejor corro hacia la salida… detente… ¿si están con vida? ¡Podrían ayudarme!… Me agacho lentamente, sujeto su fría piel, no tienen pulso, les rompieron el cuello; me secuestraron como a ellos y creyéndome muerto se fueron o están cerca, debo huir. Venciendo mi repulsión y las ganas de vomitar, busco entre sus ropas, los bolsillos están vacíos, no hay nada que pueda usar para defenderme, al menos cojo uno de sus abrigos. Estoy haciendo cosas que jamás pensé experimentar.

Llego a la escalera, la madera cruje, ruego que nadie me escuche, al llegar al final hay una sala con muebles, en las paredes hay cuadros, algunas imágenes muestran a uno de los sujetos muertos, lo reconozco por su frondosa barba, son diplomas con su nombre, mencionan que es un psiquiatra, trabaja en el asilo para enfermos mentales de la ciudad, ¿qué rompecabezas es este? ¡Maldición! Tal vez sus pacientes… sí, ellos escaparon y se vengaron, aunque no entiendo… ¿por qué me trajeron aquí?... ¿Es acaso un experimento que se salió de control? Estoy divagando o ya estoy loco… No creo que uno solo nos haya torturado, vi a uno en mi casa y me trajeron amarrado, las marcas en mis muñecas y mis pies serían tal vez por mi resistencia. Es una jugada del azar que esté con vida, es otra oportunidad, no quiero desperdiciarla, ¡no quiero morir! Llego a otra habitación más pequeña, hay un teléfono, llamaré a la policía… detente… ¿qué les diré? Pensarán que soy el asesino… si huyo también lo harán, al menos estaré libre para buscar a los verdaderos culpables. Agudizo mis oídos para reparar en cualquier ruido que delate la presencia de alguno, es una tensa espera… solo hay silencio. Parece que es el estudio del psiquiatra; trato de abrir las ventanas, son muy pesadas. Busco algo con lo que pueda protegerme y encuentro el atizador de la chimenea. Esa larga barra me serviría mejor que un cuchillo para golpear con mis pocas fuerzas a los asesinos. Si muero al menos me llevaré a uno al infierno.

Me apresuro a salir, mas reparo en un periódico encima del escritorio. El titular me sorprende: “El lunes empieza el juicio del asesino de West Lock”. ¡Esa es la calle donde vivo! ¿Por qué la fotografía de mi familia está a un lado? No puedo creerlo, la fecha es de ayer, han pasado veinte días desde mi último recuerdo. Sigo leyendo las palabras que narran lo sucedido, cada línea que describe cómo murieron es una herida más que sacude mi corazón. ¡No! Me imagino aquellas escenas de sangre, y yo sin poder ayudarles, ¡no pude hacer nada!... Esa noticia es mentira, no puede ser cierto, no, no, no, ¿por qué me atormentan así? ¿Por qué permites esto? Quiero morirme, ya no deseo huir, no hay nada porqué luchar, que vengan los asesinos y terminen conmigo… no recuerdo nada ¡Dios mío! Tengo miedo de seguir leyendo, pero necesito hacerlo para saber la verdad. La noticia menciona que no han hallado a los culpables. No es necesario, fueron los mismos que me trajeron aquí, ellos los esperaron y terminaron sus vidas mientras yo estaba inconsciente. ¡Bastardos! Los haré pagar por haberle hecho eso a mi familia ¡miserables!… Me quedo quieto. ¿Y ese ruido?... Viene de la puerta trasera, ellos están allí… me limpio las lágrimas y trato de serenarme, ¡contrólate! Mis manos sujetan con más fuerza el atizador y avanzo, espero que entren… no lo hacen, iré a buscarlos… 

Abro la puerta, no hay nadie a la vista y salgo al jardín cercado por un gran muro, aguardo… no hay nadie a mi alrededor. No veo huellas, continúo inspeccionando… es difícil con la nieve acumulada; eso no será un obstáculo para la libertad y mi venganza. Descubro un pasadizo que recorre un lado de la casa hasta llegar a la calle, al final hay una puerta entreabierta. Avanzo con esfuerzo, levanto la vista y veo el espacio vacío en la pared del ático donde antes había una ventana, en la nieve están los restos de vidrio y madera, debo ir por un lado con cuidado, pensé que habían arrojado un mueble destrozándolo, no entiendo por qué no resalta entre los escombros. Me tropiezo con algo y pierdo el equilibrio. No me hundo por completo porque hay algo suave debajo de mí, es una tela oscura, ¡estoy perdiendo tiempo! Aunque nadie me sigue debo apresurarme. Me paralizo al notar que algo brilla entre esa tela, lo levanto y descubro un bordado con hilo dorado, ¿qué sucede? Tal vez sea uno de los asesinos que murió arrojado por la ventana, eso me conviene, uno menos que matar ¡pero deseaba hacerlo sufrir! Tengo que ver entre sus ropas algo que me ayude a saber sobre los otros, una nota, algún indicio. Al moverlo sobresale su mejilla… no, no… es un anciano, no podría ser uno de ellos, se ve muy débil; con horror y estupefacción consigo ver su cuello blanco, es una sotana, ante mi está… ¡un sacerdote! Aparto la nieve y puedo verlo con claridad. Mi mano tapa mi boca ahogando un grito de espanto, uno seco y agrietado. Su rostro… tiene una expresión de terror como si hubiera visto al mismo demonio: sus párpados muy abiertos y sus ojos casi saliendo de sus órbitas, la lengua fuera y morada, su boca, Dios mío, esa boca está desencajada de una forma tan espantosa, su cuello está quebrado y los huesos sobresalen de él, fue asesinado como los otros tres hombres, ¿quién pudo hacerles eso? ¿Quién tendría semejante fuerza para quebrarlos y más aún matar a un hombre santo? Esto es sobrenatural… Su brazo se aferró muy fuerte a un objeto antes de morir,  descubro que es un libro antiguo, su cubierta es de cuero, distingo el título del libro y cada letra se impregna en mi retina; no, ¡no puedo creerlo! ¿Qué estoy viviendo? Dice…“Ritual Romano de Exorcismo”. Mis manos tiemblan y dejan caer el atizador mientras presiento que hay algo detrás de mí, podría decir que no es humano, volteo a ver y la misma sombra que me visitó en mi recámara está allí mirándome, suspendida sobre la nieve, con unos brazos que terminan en peludas garras, su rostro posee unos ojos vacíos que derraman sangre, ahora recuerdo todo… trato de cerrar mis párpados ante aquel bestial ser que poseyó mi cuerpo y alma, pero algo familiar en él me lo impide… y aquel susurro que taladra mi cabeza aumenta de intensidad hasta reconocer varias voces en una sola, tan antigua e inhumana que proviene de una dimensión de entre esta tierra y el infierno. Entre tantos idiomas reconozco su mensaje… ¡Regresé!… ¡Voy por ti!

***

Jim Rodríguez (Lima, 1976). Ha publicado la novela Apokhalipzis: La máquina del tiempo (2015). Ha sido incluido en Se vende marcianos: muestra de relatos de ciencia ficción peruana (2015), ¡Marty llega!: cuentos peruanos sobre viajes en el tiempo (2015) y Selección Gallera: cuentos y relatos de autores peruanos Vol.4 (2015).
 




martes, 24 de noviembre de 2015

Presentación de la novela "La Galaxia Escarlata" de Carlos Echevarría



Torre de Papel Ediciones tiene el agrado de invitarlos a la presentación de la novela La galaxia escarlata de Carlos Echevarría. El evento se realizará el domingo 29 de noviembre a las 7:00 p.m. en el auditorio multiusos de la 36° Feria Ricardo Palma, ubicada en el Parque Salazar-Larcomar, Miraflores.


"La galaxia escarlata" es la precuela de la saga literaria de ciencia ficción El Planeta Olvidado, y la historia se desarrolla entre 1940 y 2010, antes del inicio de "El planeta olvidado I, La liberación" (2012). Es una historia independiente que puede ser leída antes o después de cualquier libro de la saga.

Precios promocionales en la feria:

-La galaxia escarlata: S/. 15.00.
-El planeta olvidado I, La liberación (1ra edición): S/. 15.00.

Acompañan al autor con sus comentarios:

-Carlos de la Torre Paredes: Politólogo de profesión por la Universidad Nacional Federico Villarreal, maestrista en Gestión de políticas públicas en la misma universidad y estudiante del curso de especialización en gestión cultural en el ámbito local de la Universidad de Girona y la OEI. 
El 2012 obtuvo una mención honrosa de la Cámara Peruana del Libro por la novela de ciencia ficción Los viejos salvajes. El 2013 publicó la novela Campos de batalla. El 2014 participó como guionista y actor en el cortometraje “Mucho más” y como guionista y presentador en el microprograma de entrevistas “De artes tomar”, ambos realizados por la productora peruana Pópuli. El 2015 publicó la novela Cuando la sangre importa y la reedición de Los viejos salvajes, esta vez como primer libro de la saga Herederos del cosmos. 


-Carlos Enrique Saldivar: Es director de la revista impresa Argonautas y del fanzine físico El Horla, además es miembro del comité editorial del fanzine virtual Agujero Negro; publicaciones dedicadas a la Literatura Fantástica. Ha sido finalista de los Premios Andrómeda de Ficción Especulativa 2011 en la categoría: relato. Ha publicado los libros de cuentos Historias de ciencia ficción (2008), Horizontes de fantasía (2010) y el relato El otro engendro (2012). Compiló Nido de cuervos: cuentos peruanos de terror y suspenso (2011).

-Benjamín Román Abram: Es abogado, especialista en seguros y administración de empresas. Narrador y poeta, editor y capacitador en ofimática para escritores, asimismo es divulgador cultural. Parte del movimiento fantástico peruano. Sus cuentos, principalmente de esta temática, han sido publicados en diarios y revistas nacionales e internacionales. Es autor del libro de relatos En Envase Pequeño y está culminando el poemario Sensaciones. Director del fanzine de ficción brevísima Minúsculo al Cubo, reseñador en May Neim. Es miembro fundador del grupo literario Argonautas.

*El evento empezará a las 7:00 p.m. en punto. La sala está reservada para otros eventos posteriores.


miércoles, 18 de noviembre de 2015

La galaxia escarlata


Autor: Carlos Echevarría
Género: Novela
Subgénero: Ciencia ficción
Edición en papel
País: Perú
Año: 2015
Páginas: 147
ISBN: 978-612-47058-0-9
Precio S/ 20
Lugares de venta: ver mapa
Edición en digital
Plataforma: Amazon
Precio: US$ 2.99
Comprar:
Cronología de la historia
Descarga tres capítulos

La galaxia escarlata es la segunda novela de Carlos Echevarría, concebida como la precuela de su saga literaria de ciencia ficción "El planeta olvidado".

Argumento

Es el año 1940 en la Tierra y los humanos desconocen la existencia de civilizaciones extraterrestres; sin embargo, existe una alianza de planetas conocida como la Federación Organizada del Universo Descubierto (FOUD). Ellos viven una situación de tensión pues el Imperio Toriano, que no pertenece a la federación, está aumentando sus dominios en la galaxia Molinillo Austral, conquistando planetas independientes. Tras la muerte de su padre, Osturus Cruldestor es nombrado emperador e inicia una carrera armamentista para superar las fuerzas de la FOUD. Todo hace presagiar que una guerra por el control de esa galaxia está a punto de comenzar y Jorleff, presidente de la Federación, considerado el ser más poderoso del universo conocido, se prepara para luchar contra el emperador.

Mientras tanto, la Federación envía emisarios secretos a planetas independientes de varias galaxias para estudiar a sus habitantes, analizando la posibilidad de incorporarlos a su organización. Uno de esos mundos es la Tierra.



domingo, 15 de noviembre de 2015

Minúsculo al Cubo N°1


Director: Benjamín Román Abram
Coordinador general: Carlos Enrique Saldívar
Género: Microficción
Edición en papel
País: Perú
Año: 2015
Páginas: 52
Precio: S/ 10
Descarga gratuita
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Autores
Sergio Gaut Vel Hartman
Tanya Tynjälä
David Roas
Carmen Rosa Signes Urrea
Ricardo Acevedo
Jannet Torres Espinoza
Germán Atoche Intili
Alejandro Bentivoglio
Carlos Enrique Saldivar
Benjamín Román Abram
Dany D’Oria Rodas
Rony Vásquez Guevara

Editorial

En una época en la que imperan los blogs, los grupos de Facebook, y todo tipo de foros en la Internet para difundir las ficciones brevísimas (evitemos por ahora, el problema nominal) era tentador que esta obra siguiera un formato digital, pero sabemos que aún hay muchas personas que manifiestan un entusiasta cariño al papel, en realidad nosotros también formamos parte de ese grupo, por eso es que decidimos publicarlo como fanzine físico.

El nombre de Minúsculo al Cubo quiere relevar un contenido exponencial, así que esperamos que la lectura de un texto hiperbreve sea disfrutada con el mismo sabor de leer una novela. Que sea aprovechado por una persona mayor o un escolar en plena formación.
Queremos agradecer, infinitamente, a los autores participantes, proveniente de muchos países, (vamos con la época, con el mundo globalizado). Están incluidos aquí jóvenes estudiosos de la ficción brevísima, como Rony Vásquez Guevara y Dany D’oria Rodas. Contamos, además, con algunos de los mejores trabajos de creación de minificcionadores destacados en el ámbito internacional, como Sergio Gaut Vel Harman, David Roas, Tanya Tynjälä, Ricardo Acevedo, Carmen Rosa Signes y Alejandro Bentivoglio; junto a ellos aparecen nuevas firmas, flamantes promesas del microrrelato como son Jannet Torres Espinoza y Germán Atoche Intili.

Encontrarán asuntos muy diversos que esperamos sean entretenidos, generen interés o causen la emoción que sus espíritus dicten. En cuestión de minutos pasarán de Freud a un ser con cerebro positrónico, de Jack El Destripador a una antigua cueva con pinturas rupestres. Naturalmente otros escapan de la intertextualidad y abordan directamente el suicidio y el asesinato. Para reforzar la variedad, incluimos reseñas, y artículos, que repasan libros, revistas, antologías y eventos como actividades indispensables relacionadas con esta modalidad textual.

Para concluir, también deseamos agradecerte, lector. Por ti, esta obra es posible.

L. Benjamín Román Abram y Carlos Enrique Saldivar

viernes, 6 de noviembre de 2015

Minúsculo al Cubo en la V Jornada de Minificción

El pasado jueves 29 y viernes 30 de octubre se desarrolló la V Jornada Peruana de Minificción en la casa de la Literatura Peruana, organizada por el grupo literario Micrópolis. En esta jornada pudimos disfrutar de la presencia de distinguidos autores internacionales como Ana María Shua, Lauro Zavala y Leandro Urbina, así como autores nacionales como Carolina Cisneros Pinedo, Óscar Gallegos, Alberto Benza, Rony Vásquez, Ricardo Sumalavia, Francesca Dodero, Maritza Iriarte, Carlos Enrique Saldivar, Jorge Ramos Cabezas, Jorge Rivera Rojas y Christian Solano.

Asimismo, Carlos Enrique Saldivar habló del aporte de Minúsculo al Cubo para el microrelato peruano, mientras Jorge Ramos Cabezas habló de la revista Fix-100, en una mesa moderada por Alberto Benza.




domingo, 1 de noviembre de 2015

Un cuento mensual: El experimento (Carlos Echevarría)

Los observo, a pesar de tener los ojos cerrados, los puedo ver, vestidos de blanco de pies a cabeza, acercándose, apuntando en sus tabletas mis signos vitales, viéndome fijamente, conversando sobre mí, haciendo planes sobre lo que harán conmigo. Ellos creen que no siento su presencia, pero se equivocan. Los vengo analizando desde el 15 de mayo de 2090, cinco años después de mi nacimiento.
Mis sentidos fueron alterados radicalmente, en teoría, puedo ver a la perfección a cientos de metros; mi oído es tan agudo como el de un murciélago y tengo una resistencia física excepcional, incluso podría alcanzar hasta ochenta kilómetros por hora corriendo. Los científicos no solo me dotaron de capacidades físicas superlativas, sino también mentales. Además de mis poderes psíquicos, fui instruido por computadoras en ciencias y letras, conozco de historia, de geografía. Sé lo que hay en el exterior, aunque no lo recuerdo, ni siquiera me han dicho en qué lugar del mundo me encuentro. 
Soy el resultado de un experimento de muchos años, un ser excepcional, un súper humano. La corporación me llama Sigma A-84. Me construyeron con el objetivo de ser un instrumento bélico, un ser que defienda sus intereses y pueda ser manejado a su antojo, pero cometieron un gran error. Ellos creen que duermo cuando estoy despierto, creen que mi mente está en blanco cuando estoy pensando, creen que estoy tranquilo cuando en realidad planeo mi venganza, analizando sus movimientos, sus puntos débiles, dónde tienen sus armas, para qué sirve cada máquina. Todo por una razón: estos científicos me convirtieron en un humano tan poderoso, que puedo controlar hasta mis signos vitales. Las máquinas de las que ellos se confían solo muestran lo que yo quiero que muestren.
Cuando tenía dos años me raptaron. Me sacaron del pequeño pueblo donde vivía y me metieron a un laboratorio. Nadie me preguntó si quería ser parte de su experimento o no, solo lo hicieron. Tengo pocos recuerdos de la primera etapa de mi vida, preferiría ser una persona normal, tener errores, poder vivir, caminar libremente. A veces escucho ruidos leves tras las paredes, no sé quiénes son, no distingo lo que hablan. Paso mis días imaginando historias sobre lo que sucede ahí o pensando en lo qué haría si fuera libre. No entiendo quién les dio el derecho de encerrarme aquí.
Estoy en centro de una sala circular de treinta metros de diámetro. No hay ventanas, todas son luces artificiales, no recuerdo lo que se siente al ver luz del sol. Las paredes son grises y el piso, negro brillante. Hay varios equipos y computadoras, todas destinadas a mi estudio. Al frente hay una mesa ovalada donde a veces se sientan los científicos encargados del proyecto a conversar sobre mí, los resultados del experimento, sus planes para utilizarme, confiados en lo que les señala las máquinas: que estoy durmiendo, que no los oigo, pero siempre lo hago, siempre estoy pendiente de lo que hablan, alimentando mi odio.
Me encuentro en una cápsula llena de agua combinada con varios componentes para mantener mi cuerpo intacto, tengo un respirador artificial y veinte cables conectados directamente a mi cerebro, además de otros treinta repartidos entre mi columna y extremidades. Nunca he vuelto a salir de ahí. Me han dotado de capacidades físicas extraordinarias, pero aún no puedo utilizarlas; me enseñaron quince idiomas a través de los cables, pero nunca he pronunciado una palabra; puedo ver a cientos de metros de distancia, y estoy aquí dormido o sedado. Estoy esperando el momento en que el proceso llegue a su fin para poder marcharme. Ya falta poco tiempo para que esto suceda, solo es cuestión de soportar, de tener paciencia.
—El experimento Sigma A-84 cumplirá en una semana veintidós años y su proceso habrá terminado. Podemos confirmar que los resultados de esta muestra han sido exitosos. El espécimen es un humano superdotado en todo sentido, sus poderes mentales lo hacen invencible. Podemos afirmar que es hasta diez veces superior a un humano similar.
Un experimento, eso es lo que soy. Una persona a la cual se le ha añadido mediante la ciencia poderes inigualables para el interés de una corporación internacional. 
—Sigma A-84 será controlado con facilidad. Una vez que salga de la cápsula estará bajo nuestro entrenamiento por cinco años para que pueda canalizar sus energías, después recién podrá ser utilizado. Lo criaremos de tal forma que siga nuestras órdenes. A pesar de tener veintidós años, es como un pequeño niño, no ha sido contaminado por la sociedad, solo conocerá lo que nosotros le digamos y creerá qué es lo correcto. Todo está muy bien diseñado para que no se nos escape de las manos. 
Utilizarme, eso es lo que desean. Quieren que controle con mis poderes psíquicos y físicos a otras personas, para beneficio de mis creadores. Solo por ese deseo creen poder tener el derecho de mantenerme encerrado, alimentándome con sondas, conectado todo el día, siendo un prisionero, pero faltaba poco.
El día llegó. Veo como el agua de la cápsula baja y los vidrios se ocultan dentro de la máquina. Siento el aire exterior, es como volver a nacer. Mediante los cables me despiertan, o eso es lo que ellos creen que hacen. Luego sacan esos aparatos conectados a mí. La sensación es muy extraña, aquellos impulsos eléctricos ya no torturan mi cuerpo.
Me intento levantar de la silla en la que estoy, mis piernas responden a medias y caigo al suelo. El golpe me produce dolor, no recuerdo haber experimentado aquello, es extraño. Todos se acercan preocupados y me levantan con cuidado. Tomo equilibrio y consigo mantenerme en pie, nadie saca la mirada de mí.
—¿Habremos hecho algo mal? —se pregunta uno de ellos.
Es lo único que les importa, que el experimento saliera bien, que les pueda ser de utilidad. 
Uno de ellos me trae ropas, se las acepto y les sonrío falsamente.
Me miran sorprendidos, tal vez asustados de que algo este fuera de lo estipulado. Es comprensible, han trabajado veinte años en mí, pero no me interesan sus motivos ni sus planes, después de lo que me han hecho no merecen que les ayude, no merecen nada. Con las habilidades que tengo, ¿pueden acaso obligarme a hacer algo? Ellos creen tener todo planeado, creen que yo no sé lo que quieren hacer conmigo, sin embargo, se equivocan, al desarrollar mi mente me dotaron de capacidades que no tenían previstas. Les ha salido todo mal.
 Es el momento de escapar, solo quiero ser libre. Los científicos son inofensivos, pero tres hombres armados resguardan la puerta del laboratorio. Sé quiénes son, están ahí hace dos años.
Dos científicos se acercan, a ellos les corresponde analizarme por última vez, ya fuera de la cápsula. Sé exactamente lo que tengo que hacer.
Cojo a ambos de los brazos y los lanzo hacia los hombres de seguridad, como si no pesaran nada. Sus cuerpos vuelan y caen sobre los tres guardias armados. Es todo el tiempo que necesito. Corro con gran velocidad, en pocos segundos ya estoy frente a ellos. Uno intenta coger su arma pero lo cojo del antebrazo mientras pongo mi pie sobre su hombro. Jalo y su extremidad se tuerce por completo. Su hueso ha desgarrado su piel, saliéndose. La sangre brota y él cae de rodillas, sin parar de gritar. Aferro su arma y le disparo a los otros dos, que mueren al instante. El primero sigue gritando, su voz me incomoda. Lo lanzó al suelo y aplasto su cabeza, siento su cráneo crujir y me produce felicidad. Lo merece.
Todos retroceden atemorizados, están desconcertados. Uno de ellos se acerca a una máquina y activa la alarma. Un sonido intermitente y molesto perfora mis sensibles oídos. Miro a aquel científico con furia, deseo que esté muerto, y mi deseo se hace realidad en el acto. La máquina detrás de él explota y el humano empieza a incendiarse, gritando. Su compañero va hacia el extintor para apagar el fuego antes que se calcine, pero no quiero que lo salve, hago explotar el extintor en sus manos. Mi mente actúa por sí sola, mis poderes psíquicos aún están un paso delante de mí, tengo que controlarlos.   
El resto de científicos en la sala se dan cuenta de que ya no tienen ningún control de la situación, intentan escapar, pero no los dejaré, quiero matarlos a todos. Verlos morir me produce una sensación que se siente bien, es el resentimiento que he albergado por veinte años. Uno de ellos abre la puerta metálica e intenta escapar. Miro el botón para activar la salida, y la puerta se cierra bruscamente partiéndolo en dos. Estoy mejorando, poco a poco voy comprendiendo cómo usar mis habilidades. 
Uno de ellos se dirige a la repisa donde guardaban las armas, saca una pistola. No es problema, solo necesito mirar aquel artefacto para que salga desprendido de su mano. Con la pistola que tengo en la mano le disparo, le da directo en la cabeza, qué gran habilidad tengo, qué precisión. Vuelvo a disparar, mi siguiente víctima es el otro que estaba armado, sus sesos salen volando y caen en el rostro del que se encuentra detrás de él, quien corre la misma suerte que su colega. 
Las puertas se vuelven a abrir e ingresan cuatro hombres vestidos de negro, con máscaras y subametralladoras. Le disparo a uno antes que logre cubrirse y muere en el acto. Los otros dos empiezan a disparar, mato a otro, pero una bala cae en mi hombro y me hace trastabillar, es un dolor intenso, me arde, aunque no me detiene, lo único que ha conseguido es que me enfurezca aún más. Observo las armas que ellos tienen y las traigo hacia mí, quedan completamente desconcertados, no esperaban esa habilidad. Quieren escapar, no los dejaré. Corro hacia el que me disparó y le agarro la cabeza con brutalidad, la aplasto, quiero hacerle el mayor daño posible, quiero hacerlo sufrir. Siento como su cráneo cruje entre mis manos y su sangre tibia recorre mis dedos. Su compañero me mira horrorizado e intenta huir, pero soy mucho más rápido, lo cojo a él también y lo tiro al pavimento, mi fuerza es descomunal.
Ahora cojo las subametralladoras de los policías que acabo de matar y acribillo al resto de científicos, incluso a los que se habían escondido tras las máquinas y los que corrieron despavoridos hacia la salida. No hay manera de que salgan con vida, no tienen oportunidad contra mí. Por fin me he deshecho de ellos, sé que no son todos los que alguna vez vi pasar por el laboratorio para observarme, pero estoy satisfecho, matar se siente bien, la venganza es agradable y ahora soy libre. 
Corro hacia la puerta y salgo de la sala, hay un largo pasadizo con varias puertas, escucho movimientos tras ellas, gente gritando, explosiones, mas no es momento para averiguar qué sucede, yo solo quiero escapar, ver el mundo. Sigo corriendo, no soporto el sonido intermitente de la alarma, me desespera. Por fin veo la salida, ya falta muy poco.
Abro la puerta y salgo del laboratorio, veo el exterior por primera vez, el piso es de tierra y el cielo oscuro y estrellado. A lo lejos distingo grandes montañas verdes. Al fin soy libre. Voy a buscar el pueblo del que me sacaron cuando tenía dos años. No recuerdo cómo se llama ni dónde está, pero lo encontraré.

***

Carlos Adrián Echevarría Benito (Lima, 1990) es bachiller en Economía por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ha publicado las novelas El planeta olvidado I, La Liberación (2012) y La galaxia escarlata (2015), ambas de la saga literaria de ciencia ficción El planeta olvidado. Ha sido incluido en Se vende marcianos: muestra de relatos de ciencia ficción peruana (2015) y ¡Marty llega!: cuentos peruanos sobre viajes en el tiempo (2015).



miércoles, 7 de octubre de 2015

La novela "La galaxia escarlata" ya está disponible en formato digital.

La novela corta La galaxia escarlata, escrita por Carlos Echevarría y editada por Torre de Papel, ya está disponible en formato digital para todas las plataformas de Amazon a US$ 0,99. Esta precuela de la saga El planeta olvidado, saldrá a la venta en su versión en papel a fines de este mes, y estará disponible en distintas librerías de Lima.

Esta novela de ciencia ficción es una space opera que relata los hechos previos y desarrollo de una guerra entre una federación de planetas y el Imperio Toriano en la galaxia Molinillo Austral, hechos previos a la historia relatada en El planeta olvidado I, La liberación, libro publicado en el 2012.

Puedes adquirir la novela en los siguientes enlaces:

martes, 6 de octubre de 2015

Decálogo + 1 para escritores

Por Benjamín Román Abram

1. Sin Egotismo._ No se trata que narres tus vivencias del tipo que solo interesan a ti o a tu familia.

2. Teoría._ Muy bueno ser creativo, pero investiga para la historia que escribes.

3. Éxtasis._ Tu obra debe tener inicio, fin y, más que nada, un nudo.

4. Valor._ Si el texto es malo, no intentes mejorarlo, deséchalo.

5. Redicho._ Si vas a emplear una palabra que usas poco, o nunca, cerciórate con un diccionario su significado. Además, debe ser coherente con tus conocimientos y con el resto del texto.

6. Todo oídos._ Escucha tu obra en voz alta, es un método óptimo para identificar errores.

7. Clásico._ No dejes de corregir en papel. Puedes encontrar errores que no hallaste con tu computadora.

8. Sueño._ Deja dormir un poco tu obra antes de que hagas su revisión final.

9. Focus Group._ Recoge opiniones sobre tu manuscrito (tres personas, no más).

10. Sin excusas._ Al presentar tu manuscrito al editor no son aceptables errores ortográficos y gramaticales que un procesador de textos reconoce como tales.

11. Errores ajenos._ Revisa bien el machote que te devuelve el editor antes de darle el visto bueno, a veces sus correcciones son una fuente de errores.



lunes, 5 de octubre de 2015

Un cuento mensual: El descubridor (Carlos Enrique Saldivar)

En realidad, Harold era una buena persona. Divertido, interesante, amistoso, era incapaz de mentirle a alguien o negarle ayuda al que la necesitase. Pero, debo admitir, el día de ayer estuvo de lo más insoportable. Caminábamos ambos acompañados por una pareja de amigos por el campus de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, embebidos en una charla sobre libros de ciencia ficción, unos que hoy por hoy están un tanto prohibidos: 1984, Nosotros, Un Mundo feliz, novelas que personalmente aborrezco; Harold los había leído todos en menos de once días y ¡vaya que habían ejercido influencia en él! Además, la gran problemática social y política que vivimos en este miserable país ayudó un poco a que esta triste reacción se activara en su cerebro. Las palabras de mi amigo fueron contundentes y resultaron algo exentas de ligereza para mi gusto.
—¡Lo tengo! —exclamó con presteza—. ¡Pero, por supuesto! ¡Cómo no me había dado cuenta antes! ¡Al fin he resuelto el problema!
—¿De qué estás hablando, grandísimo loco? —le preguntó mi amiga, extrañada, al igual que el resto de nosotros.
—He descubierto la verdad. La gran verdad de nuestro país, de nuestro mundo. No somos libres. El gobierno nos tiene prisioneros.
—Se te ha zafado un tornillo —le respondí, tratando de aguantar la risa.
—No, hablo en serio. Nos envían a esta simplona universidad, nos imparten la educación que quieren, nos llenan la cabeza de mierda y nos hacen creer que es lo mejor para nosotros. Lo han hecho desde que éramos niños, lo seguirán haciendo cuando maduremos y entremos a formar parte de la sociedad mercantil. ¡Debo hacer algo al respecto! Haré mi tesis en función de este tema, escribiré un libro, soy muy bueno escribiendo, tú mismo me lo has dicho, Isaac. Desarrollaré una teoría sólida que pueda sentar las bases de todo lo que afirmo. ¡Dios mío, es increíble! ¡La idea ha llegado como un relámpago! ¡Como si hubiera estado escrita en las estrellas! ¡Ya verán, chicos! Sorprenderé a todos y les demostraré que en realidad somos esclavos del sistema, que no pensamos por nosotros mismos, que hay fuerzas poderosas que nos controlan y que, felizmente, no están más allá de nuestro entendimiento.
Y se marchó en dirección a la cafetería, saltando alegremente, silbando alguna melodía que solo él conocía, en tanto mis compañeros y yo permanecíamos alelados, viendo cómo se alejaba con sus estrambóticas ideas.
De súbito, volteó el rostro y nos gritó desde lejos:
—¡Van a ver, amigos míos! ¡Hoy mismo empezaré a desarrollar mi gran teoría! ¡Esta misma tarde analizaré la raíz del asunto y empezaré con el libro! ¡Así todos ustedes podrán darse cuenta de cómo funciona el mundo realmente! ¡Mañana, temprano, tendré algo preparado para exponer en la clase y mostrarles a todos ustedes!

Sin embargo, al día siguiente estaba muerto.

En verdad era un buen amigo, pero ¿quién iba a imaginar que en la aburrida Facultad de Humanidades, en la modesta Especialidad de Literatura, pudiese ocurrir este fenómeno tan raro? Sí, a veces despiertan y se dan cuenta de las cosas. Suele suceder. Si no fuera así, mi labor no tendría sentido. Había simulado ser camarada de Harold un año entero. Este era nuestro tercer ciclo en la universidad. Me tomó desprevenido, pero actué con precisión. Me ha tocado presenciarlo por vez primera y lo he informado, como debe de ser. La labor de descubridor es vital para el gobierno. Es un privilegio que no muchos tienen. He de vivir camuflado entre estos jóvenes y alertar a la Gran Célula Dominante cuando uno de ellos ha logrado pensar más de la cuenta. Estoy seguro de que en las facultades de Derecho o Ciencias Políticas hay una cantidad mayor de muchachos que abren los ojos a la realidad. Por fortuna, los ejecutores hacen bien su trabajo. Cuando yo descubro a un chico que decide pensar por sí mismo y analizar la sociedad y el entorno que le rodea, debo avisar rápidamente. Eso aumenta mi prestigio. Velocidad y precisión. Cuando junte cinco puntos, podré ascender en la escala de la Gran Célula. Me destinaron con los alumnos de Literatura, chicos de mi edad y de mi condición social, porque los escritores son peligrosos, y lo es aún más escribir contra el gobierno y los objetivos de mis jefes. Harold ha pagado el precio de su inteligencia. Los ejecutores entraron en su casa durante la noche y lo acuchillaron en su cama, robaron todas sus notas y simularon un simple robo. No tocaron al resto de sus familiares, dormían con placidez y no se dieron cuenta de nada. Una de las reglas es respetar la vida de los que confían en las directrices de la Gran Célula. Siento algo de pena, era un joven prometedor, con talento literario y un buen estudioso de la filosofía y otros temas intrincados. Pero la ley es la ley. A pesar de todo, me siento contento. No me falta mucho, los libros que leen estos muchachos los harán pensar más de la cuenta, entonces podré denunciarlos y serán aniquilados, como es lo correcto. Completaré el puntaje requerido y me llegará la oportunidad de convertirme en alguien mejor. Mi gran anhelo es ser un ejecutor y exterminar a los librepensadores. Sí, mi meta es ser uno de los protectores que castiguen físicamente los pensamientos inoportunos. Mi turno llegará pronto. Mientras tanto, me dedico a lo mío. Es bueno estar con ellos, escucharlos, parecer que soy su amigo, introducirme en sus sueños e ideas. Es divertido. Mucho cuidado, estamos por todas partes. Oímos lo que piensas. Pensamos contigo. Muy pronto cometerás un error, deslizaras una frase, será pequeña, será larga y yo te escucharé. Mantener la armonía en esta sociedad golpeteada por el caos es lo más importante para mí. Tenemos planes muy grandes para ti. En cualquier momento cruzarás la línea de lo permitido y ahí yo estaré, preparado, más frío y astuto que tú. Entregado en cuerpo y mente a mi magnífica labor. No vas a librarte, como ya dije, estoy aquí, ahí y allá. En tu trabajo, en tu centro de estudios, en tu propia casa. A tu lado, ahora mismo, abrazándote, dándote ánimos para que me confíes tus más íntimos secretos. Y no podrás darte cuenta de quién soy. Mis amigos me llaman Isaac Mora, pero en el mundo real, aquel que no conoces, ni jamás conocerás, me denominan El descubridor.


*Este relato fue publicado originalmente en la revista Velero 25, número 55 (abril de 2010).

*Este relato forma parte del libro inédito El cuarto contiguo (y otras historias fantásticas).



Carlos Enrique Saldivar (Lima, 1982). Es director de la revista impresa Argonautas y del fanzine físico El Horla. Es miembro del comité editorial del fanzine virtual Agujero Negro, publicaciones que están dedicadas a la Literatura Fantástica. Es coordinador del fanzine impreso Minúsculo al Cubo, dedicado a la ficción brevísima. Ha sido finalista de los Premios Andrómeda de Ficción Especulativa 2011, en la categoría: relato. Ha sido finalista del I Concurso de Microficciones organizado por el grupo Abducidores de Textos. Ha sido finalista del Primer concurso de cuento de terror de la Sociedad Histórica Peruana Lovecraft. Ha publicado los libros de cuentos Historias de ciencia ficción (2008), Horizontes de fantasía (2010) y el relato El otro engendro (2012). Compiló la selección Nido de cuervos: cuentos peruanos de terror y suspenso (2011) E-mail de contacto: fanzineelhorla@gmail.com Blog: www.fanzineelhorla.blogspot.com

domingo, 4 de octubre de 2015

Un cuento mensual

Torre de Papel presenta su sección "Un cuento mensual", en la cual, cada primer domingo del mes en la noche, publicaremos un relato de diversos géneros literarios. Estos tendrán una extensión mínima de 1000 palabras y podrán ser inéditos o editados. El primero de estos cuentos será del escritor peruano Carlos Enrique Saldivar.

Asimismo, próximamente crearemos una sección para ficción breve, de relatos de menos de 1000 palabras. 

Minúsculo al Cubo N°1 ya se encuentra a la venta

El primer número de Minúsculo al Cubo, revista de ficción breve, ya se encuentra a la venta en su versión en papel. Los ejemplares han sido distribuidos en la librería Época, ubicada en la Av. Comandante Espinar 864, Miraflores, a pocos metros del Óvalo Gutiérrez. El precio de venta al público es de S/.10.00. 

Los autores publicados en este número son:

-Sergio Gaut Vel Hartman (Argentina)
-Tanya Tynjälä (Perú)
-David Roas (España) 
-Carmen Rosa Signes Urrea (España)
-Ricardo Acevedo (Cuba)
-Jannet Torres Espinoza (Perú)
-Germán Atoche Intili (Perú)
-Alejandro Bentivoglio (Argentina)
-Carlos Enrique Saldivar (Perú)
-Benjamín Román Abram (Perú)
-Dany D’Oria Rodas (Perú)
-Rony Vásquez Guevara (Perú)

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Sarko Medina Hinojosa

(Arequipa, 1978) Es periodista de profesión, trabajó en varios medios de comunicación arequipeños (Arequipa al Día, Noticias, Radio San Martín, etc.

Pertenece a la Asociación Cultural Minotauro y Asociación Literaria Kosmogonía. Escribe artículos para diversos medios de comunicación local, regional e internacional. Cuentos suyos han aparecido en varias revistas y compilaciones, la última es El Umbral, Antología de cuentos insólitos. También en Somos Libres, Mil Voces tiene la Muerte, Penumbria 11, Internacional Microcuentista, El Fantasma de las Navidades Pasadas, entre otros. Escribió cuentos para niños con el seudónimo de “Momotaro” para la revista colombiana Ciudad Nueva durante 4 años y actualmente en dos medios escritos locales.

Cuentos suyos aparecieron y aparecen regularmente en diarios y revistas como: Suplemento “Solo 4”, Plesiosaurio, Fix100, MiNatura además de revistas y blogs digitales como Químicamente Impuro, Breves no Tan Breves, Ráfagas Parpadeos, MiNatura por decir algunos.

Ha publicado digitalmente y en descarga gratuita: 33 microcuentos de verdades en pareja, Palomas, Insólita Realidad e Impactante Fascinación. El año 2014 presentó su primer libro de cuentos en papel Palo con Clavo y Santo Remedio.

Redes sociales




http://urbaneando.wordpress.com/

Publicaciones con Torre de Papel




viernes, 21 de agosto de 2015

Benjamín Román Abram

(Lima, 1970) Es abogado, especialista en seguros y administración de empresas. Narrador y poeta, editor y capacitador en ofimática para escritores, asimismo es divulgador cultural. Parte del movimiento fantástico peruano. Sus cuentos, principalmente de esta temática, han sido publicados en diarios y revistas nacionales e internacionales. Es autor del libro de relatos En Envase Pequeño y está culminando el poemario Sensaciones. Director del fanzine de ficción brevísima Minúsculo al Cubo, reseñador en May Neim. Es miembro fundador del grupo literario Argonautas.




Obras

  • En envase pequeño. Cuentario (Ruido de Fondo, 2013)
  • Bioficciones. Cuentario (Torre de Papel, 2015)

jueves, 20 de agosto de 2015

Jorge Mendoza Aramburú


(Huancayo, 1943). Ingeniero de minas por la Universidad Nacional de Ingeniería, docente universitario, ha ocupado importantes cargos en empresas peruanas dedicadas a la minería. Ha publicado Eternidad al Atardecer (2012), obra de género fantástico y Ranguayo (Primera Edición: 2013, segunda edición: 2014) novela minera basada en hechos reales, con elementos de lo real maravillo. Actualmente está a punto de llegar a librerías su próxima novela: La Caja.



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martes, 18 de agosto de 2015

Carlos Echevarría

(Lima, 1990) Es licenciado en Economía por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ha publicado las novelas El planeta olvidado I, La Liberación (2012), La galaxia escarlata (2015) y El planeta olvidado II. La resistencia. También es autor de diversos relatos de fantasía y ciencia ficción. Ha participado en Se vende marcianos: muestra de cuentos peruanos de ciencia ficción y ¡Marty llega! Cuentos peruanos sobre viajes en el tiempo. Es editor de la revista impresa Minúsculo al Cubo. 




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Entrevista a Jorge Mendoza Aramburú

—J: En primer lugar, debo aclarar que no me siento escritor pues sería arrogante afirmarlo. Bueno, por una parte las lecturas literarias, así como investigaciones que he realizado, a mi propia filosofía de vida. Como también adelantos científicos que preveo habrá en el futuro.

—¿Cómo nace en usted el gusto por las letras?
—J: Solo soy un aficionado a la literatura.  Mis padres, de extracción modesta, trataron de atender nuestras necesidades elementales. También consiguieron   atender nuestra necesidad de leer… Sembraron en mí, la necesidad de leer.

— ¿Cuáles son los escritores que han influido en su creación literaria?
—J: Considero que he leído bastante, a muchos autores, y casi todos los géneros de la literatura.  Cuando escribo, trato de no ser influenciado por ellos y menos, plagiar o imitar.  De manera que esta novelita es completamente original en fondo y forma.

—¿Para quién escribe?
—J. Solo escribo para mí, y para sacarme algunas ideas y fantasmas que me perturban.

—¿Qué piensa acerca del concepto obra maestra? ¿Cree usted que la escribió?

—J: Considero que la única obra maestra es el universo, del cual forma parte esencial el hombre.  El universo es gobernado por las leyes naturales, leyes divinas, leyes cósmicas, o como queramos llamarlas.  Nada se crea, nada se inventa, todo está en la naturaleza.   Las cosas solo se descubren o nos son reveladas abriendo la “puerta” correcta y descubriendo “algo” importante para el género humano como: la energía eléctrica, la energía electromagnética, “la luz”…
Perdóneme, pero esta pregunta siempre conduce al hombre por los caminos de la vanidad, del orgullo y la arrogancia.

—Tienes setenta años ¿Por qué recién escribes?
—J: Sí, soy un joven de 70 años recién cumpliditos, escribo como aficionado desde muy joven, tengo mucho material escrito, pero es hasta ahora que me he animado a publicarlos.

—Gracias Jorge.
—J: Gracias también


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domingo, 16 de agosto de 2015

Bienvenidos al blog de Torre de Papel

Bienvenidos al blog de Torre de Papel, editorial peruana orientada a la publicación de textos literarios.

A diferencia de la web, en donde mostramos nuestro catálogo completo de obras, autores, servicios y noticias, en este blog buscamos acercarnos a los lectores, brindándoles un espacio a nuestros autores para que nos cuenten de sus obras, así como de los directores y colaboradores de nuestros fanzines y revistas.

Asimismo, reforzando el compromiso en difundir la literatura y cultura en general, escribiremos entradas de interés general relacionado a estos temas. Finalmente, colocaremos convocatorias para que nos envíen sus obras en caso deseen colaborar.