domingo, 14 de agosto de 2016

Un cuento mensual: El canal del tiempo (Antoanette Alza Barco)


La ceremonia religiosa había dado su inicio, los guerreros que habían caído en combate fueron recibidos, en la cúspide de la pirámide, por un hombre vestido de pájaro. La gran mayoría de fieles estaban arrodillados en el exterior, ya que, al pueblo no se le permitía el ingreso. Sin embargo, era un día especial, porque desde hacía muchísimos años el solsticio no coincidía con la presencia de la luna llena. Los sacerdotes habían hecho sus pronósticos y estos iban desde catástrofes naturales hasta contacto con seres de otro mundo. Para esta ocasión, el rito había sido preparado especialmente, ya que la antigua clase dominante del pueblo conquistado estaba presente, debían familiarizarse con la fe de los mochicas y hacerla suya para que no surgieran insurrecciones.
Los conquistados debían encontrar en el dios moche, Aiapaec, un lugar de fe tan arraigado que no surgieran más insurrecciones. La hoguera estaba encendida, la reina presta para dirigir el sangriento tormento, era la ceremonia de conquista. Todos estaban allí, la clase guerrera  con sus mejores galas se encontraban con sus máscaras y pérgolas listas para contactarse con Aiapaec, su dios.
La joven reina de Cao sacó un extraño artefacto, Aiapaec, le había hecho una revelación la noche anterior en sueños e hizo que tomara unos hilos de lana con dos receptores de calabaza, las amarrara a los extremos y los recubriera con resina, como un medio de comunicación. De sus piernas se escurría su propia sangre, como lo mandaba la naturaleza de la mujer cada mes, aunque fuera gobernante y adivina, pero su olor era agradable, se había perfumado con hierbas. Su piel era  un sinfín de serpientes, mamíferos tatuados con formas que se perdían con las imágenes, pero que en conjunto eran signo del gran poder que ostentaba.
La Reina cogió el extraño artefacto y uno de los lados lo aproximó a sus labios y el otro a la boca del dios, sonidos guturales empezaron a brotar de la menuda joven e inundaban los labios de  Aiapaec, hecho de adobe, como casi todo en el lugar. El eco era impresionante, la Huaca de la Luna empezó a iluminarse, el satélite aparecía en todo su esplendor y se convertía entre rosado y rojo  como sus entrañas, como las piernas de la reina. Ella convulsionaba por los brebajes que tomaba al compás de los tambores, sus oraciones de clamor eran cada vez más vívidas. Los que iban  a ser sacrificados eran derribados y con la cabeza destrozada terminaban en la hoguera. Los conquistados gritaban de dolor, conquistadores de complacencia.  Uno a uno iban cayendo en la hoguera los esclavos de la batalla, Conquistados y conquistadores gritaban y oraban al unísono.

La reina escuchó una voz, era Aiapaec, se dijo, pero no entendía nada. Estamos a punto de caer, decían del otro lado, sentimos los gritos enardecidos del enemigo, le gritaban que conteste. El grito se confundía con la voz gutural de la reina. En un sinfín de segundos no entendían lo que decían, los militares del año 1821 peleaban por la independencia, y los gritos de guerra de sus libertadores que se mezclaban con las de la Reina y sus conquistados. Y a su vez, escuchaban las voces que daban los héroes peruanos de la guerra contra Ecuador en 1999.  


En 2169 la luna roja e imponente se veía muy próxima en el firmamento, su gravedad  interfería con la inteligencia artificial, de nombre Aiapaec, que mandaba sin control mensajes al pasado y, mientras decodificaba el mensaje, iba respondiendo al llamado ancestral. 


***


Antoanette Alza Barco: Estudió Literatura en la Pontifica Universidad Católica del Perú, así como Educación en la misma casa de estudio. Es coordinadora de Políticas Culturales en PAR – Instituto de Políticas Públicas, Regulación y Desarrollo Sostenible. Productora Artística.  Ha sido profesora en instituciones educativa como la Marina Mercante e Investigadora en la Pontifica Universidad Católica del Perú. Además, es activista por los derechos humanos, en especial de los Afrodescendientes e Indígenas. Gestora Cultural,  participó en el Primer Congreso Latinoamericano de Gestión Cultural con el tema “La Ley Asustada”. Ha publicado investigaciones, cuentos y ha sido entrevistada en Revistas nacionales como internacionales. En 2015 Publicó en la Antología “Se Vende Marcianos: muestra de relatos de ciencia ficción peruana" con el cuento "GER".